A veces es cuestión de respirar. De pararse. De observar. De disfrutar ese cielo al que cada vez menos miran. Vaciar la mente. Ver el sol comenzando a cubrir las copas de los árboles mientras atraviesas el bosque en tren. Mirar una foto. Besarla. Recordarla. Sonreír. Pensar en lo que viene. Pensar en lo que ya fue. Y sobretodo sentir. Sentir como todo te llena y lo agradecido que debes ser por todo esto y por todo lo anterior.
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