País de Nieve no es el primer libro que leo de Kawabata, que creo que tiene la capacidad de hacer lo que los grandes escritores, no necesita en este caso más que tres personajes y una narración que bordea lo sensual, lo espiritual, el amor, pero de una manera tan propia, que las páginas se nos pasan volando.
Me ha gustado volverme a encontrar con este Premio Nobel de Literatura. Es increíble que una persona en 180 páginas sea capaz de despertar tantas sensaciones y tocar tantos matices, sin una complejidad palpable, ni cayendo en un argumento predecible. Una de esas novelas que simplemente te dejas llevar, sin saber muy bien, hacia donde te llevan.

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