Querida abuela,
Me da muchísima pena haberme tenido que despedir tan pronto de ti, pero al menos me voy con la calma de que tuviste una buena vida y que todo tu entorno siempre te quiso.
Me encantaba poder hacerte cada domingo que podía un gran postre. Especialmente estoy orgulloso de haberte hecho tus pasteles favoritos. Los eclairs o como los llamabas tú: petitsuisse.
Quería haberte hecho filloas más adelante y un montón de dulces de manzana que había visto.
Me alegro de haber podido ir al hospital a despedirme y haberte cogido la mano una última vez.
Te quiero muchísimo y espero que te haya ido el abuelito a buscar, tus padres y que mi padre también se haya acercado. Te habrá sorprendido verlo por allí.
Un abrazo gigantesco de tu nieto que te quiere muchísimo.
Unai
No hay comentarios:
Publicar un comentario