martes, 9 de marzo de 2021

A mi aita

 Mi padre y yo nos parecíamos mucho. 


Los dos teníamos mucha tendencia a ser cabezones y a enfadarnos mostrando mal genio. Sé que nos hemos enfadado muchas veces a lo largo de estos 32 años, incluso cuando al principio de la enfermedad no te dejaba fumar todo lo que querías (yo lo hacía por tu bien), pero nunca te dejé de querer durante toda mi vida.

A veces miro atrás y por desgracia es como que me acuerdo de un montón de broncas o reproches sin sentido, pero también me acuerdo de un montón de buenos momentos y sobretodo de lo agradecido que estoy por la gran vida que le diste a tu hijo.

Me permitiste estudiar, y aún recuerdo cuando empezando la carrera me llevaste en coche sin comer a ver la primera nota de mi vida universitaria, para ver si había aprobado. Era de la asignatura de Matemáticas I, y yo acojonado me bajé del coche, fui a la facultad y te dije:

- "Un 5, así que ya no me echan de la carrera"

Me has permitido viajar, leer y me transmitiste tu pasión por la música clásica. Aprendí a tocar el piano y aunque muchas veces nos enfadamos porque yo tenía la necesidad de tocar lo más cumbre de la técnica, creo que te sentiste orgulloso de mi talento y de que aprendiera a tocar decentemente el piano.

Me enseñaste un montón de cosas, como a hacer bien los polinomios o los cambios de signos. También me enseñaste un montón de trigonometría quea  ti te encantaba. Alguna que otra vez acabamos enfadados también por esto, (yo a veces me cansaba de estudiar, y me apetecía parar), pero al final con lo que me enseñaste fui capaz de sacarlo adelante.

No he dejado de pensar ningún día desde que te fuiste en ti. Todos los días, por un motivo o por otro, me acuerdo de ti, me imagino lo que me dirías en algunas situaciones, sueño contigo y a veces te imagino con el aitona y con mi abuelo y pienso que por cada vez que me acuerdo de vosotros, os darán como una especie de fichas o dinero del "cielo/postparaíso/vida después de la muerte" para que disfrutéis. Tranquilo, me seguiré acordando un montón de ti y de ellos, así que gasta y disfruta esas fichas todo lo que puedas.

Me duele en el corazón que una maldita enfermedad como es el cáncer, hiciera que no vayas a conocer a tus nietos, o me vayas a ver triunfar en algunas cosas. No sé, me he quedado como con una sensación de que tenía que correr para triunfar y demostrarte cosas, y que te ibas apagando lentamente. Eso me ha dolido muchísimo, pensar en todas las cosas que nos hemos perdido y en que por desgracia, creo que no te volveré a ver nunca (ojalá me equivoque y cuando em muera, nos volvamos a juntar y me presentes a todo el mundo que hayas conocido por allá).


Te quiero muchísimo y con todo tu corazón

Tu hijo Unai.

No hay comentarios:

Publicar un comentario